Bloque 2 (Cont.) Víctimas

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¡MARHABA!

Bienvenidos y bienvenidas de nuevo compañerxs, a lo largo de la entrada de hoy hablaremos sobre la tercera sesión del proyecto STOPMINAS. Durante esta sesión, contamos con la colaboración de Mohammed Salem y Mohammed Lamin. Dos compañeros saharauis que han sido víctimas de minas. Han contado en primera persona como vivieron el momento de la explosión y las consecuencias que les ha supuesto el accidente.

La finalidad de esta intervención fue realizar una aproximación directa con algunas de las víctimas de las minas antipersona, minas anticarro o resto de munición sin explotar (como es el caso de las bombas de racimo), para sensibilizar a los participantes del grupo. La intervención fue grabada y a continuación se adjuntará un enlace donde podréis ver un fragmento.

Representación de compañerxs en la tercera sesión del proyecto from Stop Minas on Vimeo.

Uno de los aspectos fundamentales que han mostrado en su intervención para la superación de la pérdida (ya sea de la vida o de una parte de su cuerpo) ha sido la capacidad de resiliencia personal que es un reflejo de la resiliencia social que muestra este pueblo ante la situación de opresión y violencia. A pesar de los trágicos sucesos que se daban diariamente en el territorio saharaui, existen unos fuertes lazos de unión en la comunidad. Lo cual hacía que las víctimas de minas se sintiesen respaldados y apoyados. Este aspecto resultaba ser radicalmente opuesto al caso camboyano sobre el cual también se iba a hablar durante esta tercera sesión de la capacitación.

Iñigo Úbeda médico y cooperante. Camboya es un país en el que existe una gran problemática con las minas antipersona y que, a pesar de los avances, lo sigue siendo en la actualidad. En primer lugar, contextualizó al grupo en este país, su realidad política que determina directamente la problemática de las minas que se encuentran en el territorio. Dicha situación, unida al budismo Theravada y al carácter reservado que caracteriza a la población asiática, dificultaba en gran medida ayuda humanitaria que se establece desde el paradigma occidental que se trataba de ofrecer a la población. La mayor parte de los/as afectados por minas, son campesinos/as pobres que necesitan mantenerse físicamente para poder trabajar en los arrozales. En Camboya no existen fuerte lazos de unión y la pérdida de una parte del cuerpo está vinculada a la no reencarnación por lo que las víctimas, pasan a ser excluídas de la sociedad, muriendo muchas de ellas de hambre.

Desde la representaciones teatrales, nos trasladó el miedo y la presión psicológcia que  resulta de vivir nuestro día a día en un territorio minado. Y cómo ese miedo es aplicable a cualquier territorio camboyano, saharaui, etc.

A pesar de todo este panorama en contra, se pretendía conseguir para el año 2025 la erradicación de cualquier mina antipersona según el artículo 5 del tratado para la erradicación de minas. Para poder llegara a conseguir este objetivo, Iñigo hizo especial hincapié en la empatía. Los campamentos que se establecen en Camboya para las víctimas que fueron establecidos por cooperantes, promovieron nuevas herramientas psicológicas a las propias víctimas cuyas consecuencias han sido en la creación de una redes de ayuda en tre ellas.

Para finalizar, Iñigo nos aportaba algunos datos relevantes sobre la problemática de las minas antipersona para que se pudiera hacer una comparativa con el territorio y la población saharaui:

  • La atención médica que recibe es inferior al 1%
  • Existen tres talleres de recuperación para una población estimada de 60.000 personas
  • No existe una atención psicológica estable para estas víctimas
  • En comparación con el territorio saharaui, se ha invertido una gran suma de dinero para el desminado en Camboya debido a que es un territorio que ha sufrido mayor estigmatización que el Sáhara

 

 

 

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