Bloque 2 (Cont.) Tratado Campaña

Bloque 2 (Cont.) Tratado Campaña

¡MARHABA!

Bienvenidos y bienvenidas compañeros y compañeras, en esta nueva entrada hablaremos sobre la cuarta sesión del proyecto STOPMINAS.

Para cerrar con el segundo bloque del proyecto (profundización teórica y vivencial) contamos con la colaboración de Alejandro del Pozo, investigador del Centre DeLàs D`Estudis Per La Pau y experto en conflictos armados, desarme y acción humanitaria. Durante esta sesión, Alejandro nos habló sobre el marco internacional de lucha por la erradicación de las minas antipersona: el Tratado de Ottawa y la Campaña Internacional para la Prohibición de Minas (ICBL).

En primer lugar, se trata el Derecho Internacional Humanitario (DIH) donde se destacan dos pilares/principios básicos:

1. Distinción: Obliga a discriminar entre la sociedad civil y combatiente.

2. Proporcionalidad: Exige tener precaución en las operaciones militares, no pudiendo atacar si se preveen                  daños a la población civil.

Ambos principios son fundamentales en la lucha por la erradicación de las minas antipersona, ya que el diseño y uso de este arma, los incumple.

El problema de las minas es que este «artefacto» no hace ninguna distinción entre población civil, combatiente, animal, etc. Además, a la hora de elaborar un tratado o una convención, es importante ver las definiciones que en él se redactan ya que si bien las minas antipersona están prohibidas, las minas anticarro no, teniendo los mismos efectos en la población saharaui. Como vemos, esta manipulación a través de las palabras, imposibilita en gran medida la erradicación del problema de las minas en el caso del terreno saharaui.

El Tratado de Ottawa o Convención sobre la prohibición de minas antipersona, basándose en el DIH, entró en vigor el 1 de Marzo de 1999 y prohíbe la adquisición, producción, almacenamiento y utilización de minas antipersona. En él se recogen cinco pilares que se extienden también a las víctimas:

  1. Dar una educación del riesgo que suponen las minas.
  2. La destrucción total y la paralización de la fabricación de las mismas de manera radical.
  3. El desminado humanitario.
  4. La asistencia a las víctimas.
  5. La promoción de la Convención de Ottawa.

Este acuerdo ha mostrado una  gran acogida por la mayoría de estados y ha supuesto un gran avance que ha permitido la reducción y visibilización de este problema. A pesar de ésto, varios países claves, entre los que se encuentran EEUU, Marruecos o China, han decidido no firmarlo. Dichos países resultan beneficiados en algún aspecto por la fabricación, venta o utilización de las minas antipersona. Por ello, el Tratado muestra voluntad en la lucha por la destrucción pero no puede prohibir la erradicación total de un determinado tipo de armamento. También es importante destacar que no todos los países firmantes lo han aplicado a nivel legislativo internamente por lo que carece de relevancia per se.

 

Como contra partida, es necesario decir que sin Tratado de Ottawa el número de afectados por minas antipersona sería mucho más elevado. Es decir, en términos cuantitativos, es efectivo. Ya que desde su elaboración, 26 países han sido limpiados de minas, 7 de bombas racimo, además de conseguir que se produzca una gran estigmatización sobre el uso de las minas antipersona.

¿Qué pasa con el resto de países que quedan al descubierto? La respuesta es que como en el caso del Sáhara, en el que ni siquiera se le ha reconocido su propia soberanía, se encuentran en completo desamparo ante esta situación. Ningún país quiere involucrarse con la problemática concreta saharaui porque ninguno quiere enemistarse con Marruecos debido a los beneficios que este les aporta por la zona geográfica en la que se encuentra.

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