Bloque 1. Cohesión grupal. Organización de jardineros/as por la paz.

Bloque 1. Cohesión grupal. Organización de jardineros/as por la paz.

Sevilla, a día 2 de febrero de 2019.

Mohammed Moulud nos habla sobre la iniciativa de construir un jardín para la paz. from Stop Minas on Vimeo.

¡MARHABA!

En la entrada de hoy hablaremos sobre la primera sesión perteneciente al primer bloque del proyecto STOPMINAS.

Para la primera sesión es facilitada por Esperanza Jorge Barbuzano (Maspe), educadora social, investigadora en la Universidad Autónoma en inmigraciones y militante de la lucha del pueblo saharaui. Se traslada a la Casa Sáhara de Sevilla para abordar con metodologías teatrales y lúdicas, la cohesión grupal de los/as participantes del proyecto STOPMINAS: Construcción colectiva de un Jardín para la Paz, cuyo objetivo común es la erradicación de las minas antipersona. Mediante actividades vinculadas al aprendizaje emocional se pretende abordar la interculturalidad, la equidad de género, la empatía, la convivencia, la cooperación y la procreactividad, utilizando la recreación de contextos vinculado a las minas en el terreno saharaui.

El taller se dividió en tres partes. Como primer contacto, Maspe nos ayudó a través de juegos, música y movilidad a crear vínculos entre los/as componentes manteniendo la situación saharaui como contexto de fondo. También en esta primera parte tuvimos la oportunidad de conocer y hablar sobre la problemática con un activista y artista saharaui, Moulud Yeslem, que está trabajando por erradicar las minas antipersona en el Muro de Vergüenza, creado en 1980 y que sigue en pie en la actualidad. Con él se inició hace varios años el proyecto «Por una mina, una flor», integrado en el actual proyecto Stop Minas. En la segunda parte se realizó una convivencia, donde hubo un acercamiento más informal entre las personas participantes que culminó en una tercera parte, la creación grupal de una serie de flores donde se recogen las normas de funcionamiento grupal: Acuerdos I.

De esta forma, se volvió a usar el símil de las flores, haciendo hincapié en que debería de haber una sustitución simbólica y no solo real de las minas: «Que el miedo se transforme en esperanza, que la horrible realidad de unas minas se convierta en un paisaje repleto de flores».

A través de toda esta actividad, las personas que integran el colectivo pasan de ser desconocidos a convertirse en verdaderos jardineros y jardineras por la paz, actuando en conjunto por la capacitación, sensibilización y activismo en la lucha contra las minas antipersona en el Sáhara. Resaltando el enfoque ambientalista y humanitario en relación con los derechos, que tienen en cuenta la equidad de género y la diversidad cultural, donde se muestra una sociedad global, comprometida y creativa, en la que los jardineros y jardineras son agentes movilizadores contra las minas antipersona.

Habiendo sentado las bases de la organización de los jardineros y jardineras por la Paz, se crean los vínculos necesarios para poder desarrollar un segundo bloque de profundización teórica sobre las minas antipersona en el Sáhara.

 

 

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